Descubriendo el boliche sobrio

Todos nosotros, a los que nos gusta salir a bailar, hemos tenido que soportar quizás mas de una vez, tener que entrar al boliche con nuestros reflejos al 100%, nuestras opiniones a cerca de la rubia con el vestido escotado bien guardadas y nuestros pantalones blancos, completamente blancos. ¿Por qué? Hay varias razones. La más común es que seas el conductor (no ebrio) designado. Otra alternativa podría ser la de no haber tenido tiempo para previar. O quizás simplemente venís de gira hace varios días y tu cuerpo te pidió por favor un día de descanso. En fin, todos hemos pasado o pasaremos por esta situación tarde o temprano y es por esto que decidí escribir este artículo.

Quiero remarcar antes de empezar que hay un mínimo porcentaje de la población a la que no le gusta tomar y no obstante puede pasarla bien en el boliche sin los efectos del alcohol pero esto es simplemente porque su concepto de “pasarla bien” esta distorsionado al no saber la diversión que implica el resultado de un buen fernando, por ejemplo, más salir a bailar. Por otro lado, si sos de los que toman y de los que igualmente “se puede divertir sin alcohol”, por favor escribí un libro para inspirarnos si es que (y estoy casi seguro que es el caso) no estás mintiendo.

Voy a narrar entonces, un típico sabado bolichero, en el que estás vos, sobrio y manejando, llevando a 4 (o más) amigos mega enfiestados en el auto. Para hacerlo más fácil voy a ir por horarios. Empecemos:

23:00: Ponías casa para pre y todos tus amigos se juntan a charlar mientras se toman una birrita. Vos, como no podés tomar nada, supuestamente, desafías a uno de los pibes a jugar al FIFA. Hay alegría en el ambiente.

23:30: Ganasate dos partidos seguidos de FIFA y tu estado de ánimo es muy bueno. No sospechás ni a palos que este va a ser uno de los mejores momentos de la noche.

00:00: Uno de tus amigos, el más flojo, ya esta bastante borracho. Muy probablemente se le cae un vaso, cosa que a vos no te importa demasiado, dado que la felicidad de haber ganado al FIFA sigue estando.

00:30: Los pibes deciden que hay que dejar la birra para arrancar con el tequila/fernet/vodka o cualquiera de esas cosas. Vos, mientras tanto, estás como un pelotudo tomando coca sola, cosa que a los pibes no les gusta dado que “te estás tomando la coca del fernet”. Tu estado de ánimo disminuye levemente

01:00: Casi todos los pibes están ebrios. Hacen ruido, rompen cosas, putean, se rien por boludeces. Vos, al no estar en la misma sintonía, te desesperas tratando en vano de ordenar algo. Decidís que ordenás todo antes de salir para que los pibes la pasen bien. Tampoco hay que ser tan egoísta…

01:30: Uno de los pibes propone ir saliendo, ya que si llegamos antes de las 2, pasamos gratis. Les pedís a  los pibes, entonces, que te ayuden a ordenar.

01:45: Estás ordenando solo mientras los pibes siguen chupando.

01:55: Ni terminaste de ordenar cuando uno de los pibes te grita: “dale boludo, que no llegamos!” Tu estado de ánimo vuelve a disminuir levemente. Ya no estás tan contento.

01:58: Estan todos en el auto, gritando, con tres viajeros, de los cuales les implorás a tus amigos que tengan cuidado de no volcar.

01:59: Hay una mancha enorme de fernet en el asiento de atrás. Uno de los chabones grita: “dale man pisalo que no llegamos!!” Ya no estás contento.

02:10: Llegan todos a la puerta del boliche y el patova anuncia que la entrada gratis ya cerró y que el ingreso cuesta 80$. Esto genera el desagrado de los muchachos que gritan que el boliche es una mierda. Uno le muestra su reloj que indica que son la 01:59. Dos de los pibes tienen 30$ en la billetera.

02:11: El patova se empieza a cansar y amenaza a los pibes. Vos, el sobrio, entendés que a este boliche no van a entar y les aconsejás  que se vayan. Uno esta convencido de que puede boxear al patova.

02:15: Lográs convencer a los pibes de volver al auto y se acuerda en ir a otro boliche, que queda el triple de lejos pero que “se pone”. El estado de ebriedad de tus amigos está en su máximo esplendor y eso se nota por los gritos, los cantos, el “uh subile a este tema”, etc. Vos ya estás ligeramente molesto.

02:45: Llegás a la fila de el segundo boliche que está explotado. Hay una fila largísima repleta de borrachos. Tus amigos le gritan cosas inapropiadas, desagradables y humillantes a cada ser femenino que se les cruce. Vos te reís.

02:47: Los gritos de tus amigos te empiezan a dar vergüenza ajena.

03:10: Llegas a la entrada y te anuncian que el ingreso cuesta 100$. Los pibes no tienen problema en pagar. Los de los 30$ te piden plata. Vos ya no tenés tantas ganas de entrar pero ya estás ahí y no hay vuelta atrás.

03:15: Entraste al boliche, lleno de gente bailando, pasándola bien. Pensás que después de todo puede que no sea tan mala la noche. Buscás un lugar en el cual bailar cómodo.

03:17: No hay lugares para bailar cómodo. Casi no te podés mover pero igualmente te ponés a bailar  al ritmo de “nene malo” tratando de forzar un “pedo psicológico”.

03:18: Escuchás la letra de la canción de “nene malo”. Te provoca un leve desagrado. No podés creer que cuando estabas borracho la cantabas como si fuera el mejor tema de los Red Hot Chilli Peppers. Seguís bailando.

03:25: A diferencia de otras noches, ahora las minas hermosas son lindas y las minas lindas son feas y no te sentís el centro de atención. Envidiás a tus amigos que no discriminan a nada ni a nadie. Vos, al estar exquisito, buscás ESA mina que te cope.

03:45: Encontrás a la mina y la encarás. Tratás de encararla con algo ingenioso en vez del típico “¿que hacés bebe?” tan utilizado por tus amigos.

03.46: Rebotaste. Te entusiasmas y bailás con toda el tema del Dipi que dice “(…) en el baile las pibas me dicen que soy feo (…)”

04.00: Un amigo te pide las llaves del auto para irse con una piba. Esto no te convence del todo pero terminás accediendo porque “no podés ser tan garca”.

04.15: Ya paso la cumbia y arranca la música electrónica. Te das cuenta que no sos tan bueno bailándola, sino que pareces bastante pelotudo.

04.30: Te das cuenta que ya te aburriste y te querés ir pero no podés porque “acabas de llegar”. Anuncias entonces que a las 05.30 te vas. Los pibes bailan cada tema como si fuera el último y se sorprenden y gritan cada vez que arranca uno nuevo.

04:45: La estás pasando mal. Mirás el reloj y te preguntás por qué en vez de a las 05:30 no dijiste a las 05:00.

04:47: Mirás nuevamente el reloj. El tiempo parece no pasar.

04:50: Odiás todo de ese lugar. Las minas lindas que no te dan bola, las minas feas por ser feas y que no te den bola, al pibe que se te cruza caminando y te empuja, a tus amigo que bailan como retrasados, etc.

05:00: Mirás el reloj nuevamente y te preguntás como vas a hacer para aguantar media hora más.

05:15: Uno de tus amigo se quizo levantar a la novia de un chabon. Se arma bardo y vos como un boludo separando.

05:17: Arranca el reggeaton y tu amigo le baila “que me prefieres a mi” de Arcangel a la novia del chabon. Te das cuenta que el chabon es bastante grande y tiene varios amigos.

05:18: Te percatás de que es hora de irse si no querés comerte un par de bifes. Te llevás a tus amigos que no tienen problema en pelearse con cualquiera.

05:25: Ya afuera del boliche, te das cuenta que falta uno. Lo llamás varias veces sabiendo que no va a atender y , en efecto, no atiende.

05:40: Aparece el que faltaba diciendo “sry man, estaba con una mina”. Lo insultás.

06:00: Silencio en el auto. Vos manejás y todos tus amigos desmayados. Te ponés contento de que la noche haya terminado.

06:05: Se escucha una voz que exige “ir al mac”. Ignorás dicha exigencia.

06:20: Llegás a tu casa, luego de dejar a cada uno de tus amigos en sus respectivas casas. Abrís la heladera y morfás algo. Te ponés a lavar los vasos.

06:30: Te tirás a dormir diciendo “nunca más voy a un boliche sobrio”. Esta afirmación tiene prácticamente la misma validez que el “nunca más tomo” de tus amigos a la mañana siguiente.